La incidencia de tres trastornos neuropsiquiátricos de la infancia, incluyendo el autismo, se ha incrementado en la población de niños daneses entre 1990 y 2004, según la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine (Arch. Pediatr. Adolesc. Med. 2007;161:193-198).

Crecen los trastornos neuropsiquiátricos en los niños.La incidencia de tres trastornos neuropsiquiátricos de la infancia, incluyendo el autismo, se ha incrementado en la población de niños daneses entre 1990 y 2004, según la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine (Arch. Pediatr. Adolesc. Med. 2007;161:193-198). Particularidad nacional o tendencia extrapolable a otros países desarrollados, el tiempo lo dirá. De momento, los autores advierten de que este hallazgo epidemiológico sugiere que las tendencias recientes a aumentar los diagnósticos de autismo no se limitan a esta patología, sino que "son parte de un patrón más amplio en el campo de las enfermedades mentales pediátricas".

El autismo, según recuerdan, se caracteriza por anormalidades sociales y del lenguaje, así como por patrones repetitivos de comportamiento.

La tendencia epidemiológica se observó en la Universidad de Aarhus, examinando la evolución de 669.995 niños nacidos en el país entre 1990 y 1999. Las condiciones observadas estaban en el espectro del autismo, que comprende, además de la patología en sí, trastornos leves del desarrollo, hipercinesia, hiperactividad y tendencia a pasar de una actividad a otra sin haber completado ninguna, síndrome de Tourette (caracterizado por conductas motoras o verbales incontrolables) y desorden obsesivo-compulsivo.

Como el sistema sanitario danés es universal y gratuito, todos los diagnósticos psiquiátricos se incluyen en el registro nacional.

A lo largo del año 2004, se diagnosticó a un total de 4.376 niños 4.636 trastornos de esta naturaleza. La incidencia de la hipercinesia, el síndrome de Tourette y los trastornos del espectro del autismo crecieron de forma significativa en el tiempo, mientras que no se dio tal aumento en el caso del trastorno obsesivo-compulsivo. "Es difícil explicar por qué este trastorno fue el único que muestra otra evolución, la razón puede ser su etiología, debida a diferencias en el diagnóstico o quizá al periodo de seguimiento, relativamente corto", indican los investigadores en sus conclusiones.

Añaden que es necesario seguir buscando las causas de estos trastornos, pero el valor último de los datos ahora recopilados es su contribución a la creciente preocupación por los problemas de neurodesarrollo en la infancia y a la comprensión de los recursos que se necesitan para garantizar el desarrollo óptimo de todos los niños.

Noticia publicada en Gaceta Médica Digital
Fecha de publicación: Domingo, 11 de Febrero de 2007

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